SOBRE LA HUELGA EN WALMART

Por la Federación Nacional del Trabajador Walmart y el Centro de Estudios del Trabajo-CETRA

 

Entre el 11 y el 18 de diciembre se ejecutó la Huelga Legal más dura de que se tenga memoria en el Retail. Fueron decenas los locales de los formatos Híper, Express y ACuenta de Walmart a los que los trabajadores  impidieron vender enfrentando incluso a la fuerza pública.  La multinacional reaccionó ordenando actuar violentamente a personal propio y luego aplicó  lock-out (huelga patronal) cerrando puntos de venta o no haciendo esfuerzo alguno por abrir. Mostró disposición para sufrir pérdidas ilimitadas con tal de imponer sus condiciones a los huelguistas y dañar sus organizaciones.

Por una parte estuvo la Federación Walmart, con 84 sindicatos y 15.000 afiliados, de los cuales cerca de 8.000 tenían derecho a Huelga Legal. Junto a estos últimos participaron en la negociación  4.000 trabajadoras y trabajadores que provenían de otros instrumentos colectivos, muchos de los cuales eran simples extensiones pactadas de beneficios que permitían a la Empresa y a sus sindicatos amigos retener cautivos a trabajadores e impedirles negociar por “extemporaneidad de la fecha”, al decir de la Dirección del Trabajo.

El empleador fue Walmart Chile, filial de la empresa más poderosa del planeta con más de tres millones de empleados, reconocida por sus prácticas antisindicales pero que en nuestro país aún no desplegaba plenamente sus métodos. En esta oportunidad sus ejecutivos recibieron instrucciones precisas para quebrar el desarrollo de la Federación. Estas operaciones significarían pérdidas en lo inmediato pero beneficios luego en los costos de las planillas. Walmart informó a la Superintendencia respectiva que su crecimiento sería un 10% inferior a 2013 producto de esta huelga de carácter nacional.

1.     La estrategia de la Federación. Se discute ahora la estrategia desplegada por la Federación. Este es el eterno ejercicio “de los generales después de la batalla”. Hay dos afirmaciones que predominan. La primera dice que no debió haber nunca un enfrentamiento de tal envergadura porque el resultado era predecible. Es cierto, que la pérdida ilimitada de ventas y utilidades aceptada por la matriz a sus negociadores, daba fuertes garantías de victoria a Walmart, pero no era posible pronosticar la cuantía de recursos empresariales que se pusieron en el empeño de destruir las organizaciones sindicales autónomas y su modelo de acumulación de poder sindical, basado en los sindicatos por local. Como se puede constatar, la única alternativa a una estrategia de negociación que se basa en el poder propio de los trabajadores es la rendición previa a la Huelga Legal y la aceptación de las ofertas de la empresa, como la ha hecho siempre el sindicato pro patronal SIL al firmar convenios colectivos según el artículo 314 o las pequeñas organizaciones que en estos días aceptaron lo que rechazó la Federación.   La  segunda opinión, expresada por grupos políticos y militantes ultraizquierdistas es que la huelga debió seguir “hasta el final”. Un “final” que no saben precisar, ni explicar en qué condiciones se debió terminar la huelga o hasta cuándo. Esta postura no considera que la empresa iba a aguantar el tiempo que fuera necesario y que el día 26 de Diciembre se hubiera iniciado el descuelgue individual de trabajadores provocando la división de las fuerzas de la Federación no solo en esta negociación sino para su subsistencia futura. Estos comentaristas son los que normalmente “avivan la cueca” en movimientos sociales a los que tienen acceso por “pequeñas rendijas” (un amigo, un militante inserto en las organizaciones) y en realidad carecen de toda responsabilidad sobre la suerte real de la gente. Viven en fantasías y análisis irreales en que se producen confusiones entre el corto y el largo plazo, entre los programas mínimos y los programas máximos de los trabajadores. Entre la lucha reivindicativa inmediata y “la revolución”, que tampoco pueden definir en qué condiciones y tiempo ocurriría.

2.     Los dos días de tregua. Han surgido opiniones que dicen que los dos días en que se bajó la intensidad de las acciones habrían debilitado a la Federación. Esto sería cierto si se desconociera el hecho esencial de que Walmart no tenía interés en la venta o en la reapertura de locales. La represión que se provocó en distintos locales no tenía como objetivo recuperarlos, sino que dar “ejemplos” a los trabajadores. Las pruebas de esta afirmación son concluyentes. En  Cordillera, Quilicura, Punta Arenas y otros no se protegieron policialmente establecimientos para reabrirlos después de las acciones de castigo a los huelguistas. Más aún, en grandes locales como Alameda, Buenaventura, La Reina y todos los del área poniente de Santiago, no se hicieron intentos de recuperación y se avisó que se mantendrían cerrados hasta el 26 de diciembre, fecha en que se podían iniciar los descuelgues individuales. La justificación táctica de la tregua se basó en la necesidad de dar una potente señal de disposición a negociar ante la opinión pública y  los actores políticos, frente al nulo interés de Walmart, expresado también ante la mediación de la Dirección del Trabajo, porque sus objetivos eran llevar a la Federación más allá del día de inicio de los descuelgues individuales, disminuyendo su fuerza negociadora y agravando las condiciones de un acuerdo de cierre posterior.

3.     El análisis del contexto y el término de la Huelga Nacional. A la Federación no le interesaba la “mejor huelga” sino que la mejor negociación posible en el contexto presente. Hace más de un año y con insistencia en la última Asamblea Nacional(varios meses atrás), se estableció que este proceso de negociación enfrentaba tres grandes dificultades: i. A diferencia de 2012, esta vez la empresa estaba “esperando” a la Federación con el respaldo de las demás organizaciones sindicales de Walmart; ii. Las expectativas de los socios y dirigentes de base estaban sobredimensionadas dado el crecimiento y poder de la Federación, y; iii.  El contexto económico presente y futuro era de incertidumbre, permitiendo argumentos conservadores de la empresa. En este marco no se hizo un levantamiento adecuado sobre la brutalidad y desmesura de la acción de Walmart internacional, que fue posible en un clima político económico propicio y con una legislación laboral, en particular sobre el multiruts que no se hizo cargo de las secuelas de esa realidad jurídica, a pesar de las ofertas de campaña.

4.     La toma de decisiones de la Federación.

Se ha discutido sobre la decisión de la tregua y el término de la huelga. Respecto de lo primero, fue una decisión operativa que estaba a cargo de la Comisión Negociadora, que a su vez aprobó la existencia de un mando operativo.  Respecto de la resolución de término de la Huelga, ésta se realizó en la Asamblea de Dirigentes de Sindicatos base y la votación fue 78 a favor de detener la huelga y 22 a favor de seguir. A la opinión mayoritaria hay que agregar varias regiones que expresaron su opinión a través de un Coordinador Regional. Para aquellos que se llenan la boca con la democracia directa por la base, con las asambleas, habría que explicarles que la Federación es una organización social de gran tamaño y que las decisiones las asume la Asamblea de Dirigentes de Sindicatos Base, que reúne a todo el país, pero que en las circunstancias de crisis en que se estaba no cabía esperar las organización de un evento como ese. En Santiago se encuentra el 55% de los socios, entonces la votación mayoritaria indicada con el respaldo de regiones importantes, fueron suficientes para asumir tan grave decisión. Que se recuerde que en una Federación los socios son los sindicatos.

El futuro. Ni Walmart, ni nadie logrará destruir a la Federación, una alianza de sindicatos autónomos. Se vivirán tiempos complejos por las agresiones de distinta naturaleza que se están sufriendo pero se enfrentaran con entereza y con el mismo heroísmo mostrado en la huelga por miles de mujeres y hombres que se batieron con valor y dignidad. La negociación alcanzada, siendo inferior a las propias expectativas y logros de 2012 y sufriendo el castigo económico de la huelga, tiene cifras reales superiores a otras negociaciones del retail, del sector público y en realidad compite con  cualquier acuerdo laboral de los últimos tiempos en cualquier sector económico. Que en Walmart nadie se engañe, estos resultados fueron alcanzados por la Federación y se extenderán a todos los trabajadores de la compañía, como ocurrió en 2012. 

 

FEDERACIÓN NACIONAL DEL TRABAJADOR WALMART

Manuel Díaz, Presidente

Juan Álvarez, Secretario General

 

Centro de Estudios del Trabajo-CETRA

Carlos Cano B., Director Ejecutivo

Destacado

Archivos Importantes

Redes Sociales

 

Sitios Amigos